Pérdida de memoria por estrés ¿en qué consiste?

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La pérdida de memoria por estrés es mucho más común de lo que pensamos. Ahora bien, este fallo cognitivo se vive a menudo con gran preocupación y ansiedad: olvidamos citas, conversaciones, nombres y hasta eso tan importante que teníamos que comprar. Nos cuesta retener información e incluso recuperar recuerdos ya consolidados.

Tanto si se produce de forma transitoria o mantenida, la respuesta fisiológica de estrés altera la memoria, provocando dificultades para retener nueva información y para recuperar recuerdos ya consolidados. No obstante, los efectos del estrés en la memoria pueden ser algo contradictorios y difieren en función de si hablamos de estrés agudo o crónico.

En algunos casos se llega a pensar que la persona puede estar sufriendo alguna enfermedad neurodegenerativa por lo que es muy importante realizar un diagnóstico diferencial adecuado. Cuando se evalúa a adultos con problemas de memoria, se observa que la mayoría de ellos no presenta déficit en las pruebas de memoria pura, sino en las de atención-concentración, que secundariamente van a producir una pérdida de memoria.

El cortisol es la hormona del estrés. La relación entre esta hormona y la pérdida de la memoria se había observado ya en animales. Ahora, investigadores españoles han logrado demostrar en humanos que, efectivamente, el cortisol que nace del estrés crónico provoca la pérdida de memoria.

El estrés consiste en una reacción que tiene la mente como consecuencia de un rendimiento superior al normal, y puede generar alteraciones tanto físicas como mentales. No se trata de una enfermedad, pero cuando se alarga en el tiempo puede dañar gravemente la salud.

Nueve de cada diez ciudadanos afirman haber sentido estrés en el último año y un 42% de personas afirma sufrirlo con frecuencia. Así lo refleja el estudio de CinfaSalud sobre ‘Percepción y hábitos de la población española en torno al estrés’ que demuestra la gran presencia que tiene el estrés en la vida de las personas.

Existen dos tipos de estrés: agudo y crónico. El estrés agudo es el que más personas sufren y se produce como consecuencia de nuestras propias exigencias o las de los demás. Puede ser positivo si se dosifica, pero en grandes porciones puede resultar muy perjudicial.

El estrés crónico se dará en situaciones en las que no hay momentos de relajación y el estado de alerta es continuo. Es el tipo más grave y provocará graves daños psicológicos. En muchas ocasiones la persona que lo padece no será consciente de que lo sufre puesto que se ha acostumbrado a vivir con ello.

El cerebro detectará una amenaza y será el organismo quien se encargará de hacerla frente e intentarla superar. Por ello, el cerebro es uno de los grandes perjudicados en estas situaciones. El estrés matará neuronas, lo cual afectará a la memoria, dificultará las tareas de aprendizaje y reducirá la capacidad de concentración.

El tamaño del cerebro y su estructura se pueden ver modificados como consecuencia del estrés. También se pueden generar problemas mentales. Así, es probable que se den situaciones de ansiedad, que varíe el estado de ánimo y aparezcan estados depresivos.

Fuente:

lamenteesmaravillosa.com

psicologiaymente.com

www.cognifit.com

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